lunes, 18 de febrero de 2008

Análisis del film de Gore a la luz de los conceptos geopolíticos

Una Opinión sobre el cortometraje “Una Verdad Incómoda”

Antes de comenzar a desarrollar el tema, resulta particularmente importante puntualizar dos aspectos. El primero es un “simple detalle” que tiene que ver con el título del documental: “An Inconvenient Thruth”, vale decir que el mismo traduce “Una Verdad Incómoda” y no como algunos sectores la nombran “La Verdad Incomoda”, este “simple detalle” se hace relevante cuando se analiza el dejo político que se esconde detrás de las intenciones del señor Gore, autor del film. El otro aspecto tiene que ver con la puntualización de la vinculación del Cambio Climático con la Geopolítica, que es el “meollo” (valga el término) de la materia en cuestión, razón por la cual, a los efectos de esta opinión, el tema será analizado de manera holística, sin discriminar entre económico, político, social, cultural, militar, geográfico o ambiental propiamente dicho; simplemente, a juicio del autor, el fenómeno “Cambio Climático” no puede ser deslindado de la Geopolítica de manera fraccionada.

Con respecto a los fundamentos básicos de geopolítica y partiendo del constructo conceptual que correlaciona la influencia que tienen los rasgos del espacio geográfico (ambiente) en la conducción política del Estado, luce obvio que una modificación de las propiedades de ese espacio geográfico en tanto que una degradación ambiental por efecto del calentamiento global ergo el Cambio Climático trillado por Gore en el documental, condiciona los fines geopolíticos supremos ligados al establecimiento de objetivos políticos, así como a la orientación y conducción del país en pro de su desarrollo, del bienestar del colectivo y en procura de la mayor suma de felicidad posible del pueblo. En un inciso del video se presenta la fórmula “Viejos Hábitos + Nueva Tecnología = Cambios Dramáticamente Alterados” en alusión directa al parangón de las “guerras regulares” con las “guerras de nueva tecnología”; el componente multimedia del video es una explosión atómica, y aunque no es la intención directa de la presentación, el mismo inevitablemente evoca las tristemente célebres consecuencias de Hiroshima como mejor representación del “Infierno en la Tierra”; impactante mensaje que magnifica el poder de la tecnología para incidir sobre la geografía y modificar los ecosistemas, los cuales a su vez son la fuente de los recursos fundamentales para el sustento y desarrollo del Estado… La gerencia de esos recursos y, más allá, la preservación sustentable, es materia netamente GEOPOLÍTICA.

En la esfera de los diferentes enfoques geopolíticos más que la “inconveniencia” de la verdad planteada, la representación mezquina del pensamiento neoliberal no pudo ser más “conveniente” cuando se presenta la imagen de una balanza que tiene en una de sus tazas unos lingotes de oro y en la otra el Planeta Completo, una irónica representación de la verdad que incide el la política (individualista, egoísta, centrista, retrogradista) que forma parte importantísima de la geopolítica como un todo: Ganancia material no tiene comparación con el aprovechamiento sustentable de los recursos. En lo particular, una verdad en Venezuela, siendo un país rico en recursos energéticos, viene implementando la denominada Misión Energía, una política de ahorro que redunda en el aprovechamiento sustentable de las fuentes hidroeléctricas y que está alineada con el planteamiento de Gore: Cambiar las bombillas tradicionales por las lámparas compactas fluorescentes (CFL). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este simple cambio reducirá la emisión de 140 kilos de dióxido de carbono al año.

En relación a la geopolítica marítima, el aumento de la concentración de CO2 es la causa de la proliferación de gases de efecto invernadero, responsables a su vez del calentamiento global y de incidencias en el clima tales como el retiro de los Glaciales, cuya consecuencia directa es la inyección de mayor liquidez a los mares y por ende el aumento del nivel medio del mar. Esto parece ser la amenaza silente que depara los conflictos internacionales en el futuro: Además de incidir en la morfología de las bases del Derecho del Mar, por cuanto la configuración de los mares territoriales, las zonas contiguas y las zonas económicas exclusivas serán “diferentes”; esa “inyección dulce” al mar también implica cambios en la dinámica física y química de las masas marinas, que traen consecuencias tales como la “desaparición” de cardúmenes de pesca que son base proteica y reserva alimentaria del futuro… La modificación de las cadenas tróficas por efectos climáticos abrirá la apetencia foránea sobre riquezas (tal vez aun desconocidas) en los mares del Mundo entero.

Considerando los conceptos de ordenamiento territorial, la presentación de Gore plantea el “choque entre nuestra civilización y la Tierra”, planteado en dos variables: La Población cuya rata crece rápidamente indicando que pronto seremos cerca de 9 millardos de almas demandando alimentos y agua dulce de la Tierra; y La Revolución Científica y Tecnológica cuyo impacto incide desmesuradamente sobre la geografía. Las decisiones de alto nivel con respecto al mejor empleo del territorio en función del aprovechamiento racional de sus recursos, es la clave para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan beneficiarse, no solamente de ellos, sino también del clima que “normalmente”, sino “naturalmente” debería gozar la Tierra.

Y finalmente, dentro de los conceptos básicos de las Relaciones Internacionales conducidas por la República Bolivariana de Venezuela, eminentemente comprometidas con la Integración, materializada en Regionalización a los fines de alternar con las prácticas depredadoras de la Globalización y sus prácticas más comunes identificadas con el consumismo, germen de la presión que la Humanidad ejerce sobre el medio, sobre la geografía, sobre el ambiente que día a día se deteriora en detrimento del las generaciones futuras, ergo de un auténtico DESARROLLO SUSTENTABLE.

Como colofón cabe destacar, en términos meramente geopolíticos, que el calentamiento global, esa verdad incómoda que tanto pregona el señor Gore y que genera el Cambio Climático; encuentra mucha responsabilidad en la presión antrópica; esa presión antrópica, con el sesgo realista que puede tener el juicio, está vivita, latente y llena de intereses y de “hambre” de recursos que no existirán más en las regiones de jurisdicción de los “Estados más industrializados”. El espacio vital de “los más fuertes” va (¿o viene?) por los recursos que necesita para su subsistencia, principalmente Agua y Alimentos; de ahí la importancia del manejo geopolítico de nuestros espacios jurisdiccionales con una visión global y bajo la premisa del Desarrollo Sustentable.

Jesús E. Jiménez Muñoz

Capitán de Fragata

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