Preocupado por una posible inasistencia a mis clases programadas de doctorado, decidí "alinear" una estancia por asuntos de trabajo en Trondheim, Noruega, con el contenido de las materias que me encuentro cursando. Mejor no pudo quedar esta visita a Trondheim para la citada "alineación" con la materia de "Innovación y TICs" cuando me encuentro en la denominada capital tecnológica de Noruega, en una oportunidad que me acerca a lo que la tendencia va denominando una U-City.
En efecto, Trondheim se ha ido convirtiendo en un centro importante de aplicaciones tecnológicas para "facilitar" la vida de sus habitantes, llevado por una apuesta importante de inversión en estos rubros en gran parte debido al gran ingreso proveniente de la industria de explotación de hidrocarburos costa afuera.
El primer impacto tecnológico lo recibí en el aeropuerto de Vaernes: al llegar a la mesa de chequeo, un aparato biómetrico (una "capta-huellas") fue dispuesta para registrarme una vez confirmada mi identidad y a partir de ese momento todos los accesos a las diferentes secciones de inmigración, sala de espera y acceso al embarque fueron colocando mi dedo índice en el aparatito biométrico... La moneda de circulación es la Corona Noruega, pero en este caso la palabra "circulación" es un eufemismo que para la mayoría de los habitantes refiere verdaeramente al intercambio electrónico comercial. Practicamente el 99% de las transacciones se efectúan vía dinero plástico, pero como yo tuve dificultades para habilitar mi tarjeta de crédito a través de CADIVI, tuve que ingeniármelas para cambiar dinero, con la consecuente sorpresa de encontrame con que los billetes y las monedas que obtuve eran COMPLETAMENTE NUEVOS, lo cual me trajo otro problema de "vuelto" cuando compré una botella de agua mineral y en el abastico no tenían monedas para el cambio... Me sentí perdido en el tiempo (jeje).
El anfitrión de la empresa que nos esperó en Trondheim se encargó del pago del taxi, lo cual fue hecho con su tarjeta electrónica y firmado con su huella en un dispositivo inalámbrico de aspecto poco usual para nosotros... No parecía una cajita de botones como las usuales para pagar en las cajas de supermercado con tarjeta de débito pues tenía una especie de espejito que resultó ser el lector biométrico.
Más todavía: Al llegar al hotel la recepcionista me hizo colocar el dedo en el lector biométrico y me encontré con que ya estaba registrado en la base de datos con mi nombre, apellidos y número de pasaporte. Inmediatamente me dieron una tarjeta de formato similar a las tarjetas de crédito, con la cual pude acceder a las facilidades del hotel: El ascensor, el alumbrado del pasillo, la habitación, el TV, el teléfono, la Internet y hasta al baño... Y todo, absolutamente todo lo que yo iba haciando quedaba registrado en un Sistema de Información Geográfica (SIG) que permitía ver todo el recuento de mi recorrido en la ciudad... Y es que U-City viene de "Ubicuos", que viene del latín "Omnipresencia", o algo similar... U-City viene siendo algo así como "ciudad omnipresente" o, mejor adaptado a mi entender, "ciudad que sabe dónde estás en todo momento"... Una experiencia maravillosa de la cual hay mucho más que contar.
Jesús Jiménez