martes, 7 de diciembre de 2010

U-CITY, COMPLEJIDAD ET ÁL

Hoy mismo, 7 de diciembre de 2007, el diario Últimas Noticias publicó un artículo titulado “Alemania: Merkel quiere acelerar sociedad digital” en el cual se destaca que el gobierno de la canciller Angela Merkel y las empresas germanas de TICs anunciaron hoy su intención de convertir Alemania en un importante centro tecnológico, todo esto en el contexto de la V Cumbre alemana de TICs en la ciudad oriental de Dresde. Parte importante de esta noticia se encuentra en las declaraciones del ministro de Economía quien resaltó la necesidad de “tomar precauciones para que las infraestructuras de las tecnologías de la información funcionen siempre, incluso en situaciones de crisis”, dado que “una guerra cibernética era hace años algo irreal, propio de la ciencia ficción, pero hoy en día es un peligro real”.

Y es que no se puede dejar pasar el hecho de la guerra como un fenómeno social complejo, aun bajo el riesgo de pasar por necio en el intento fallido de explicar CLARAMENTE tal fenómeno, máxime cuando se entreteje cada vez más intrincadamente con las TICs, convirtiendo poco a poco al Mundo que conocemos en un campo de interacciones dramáticas que van desde el intercambio de conocimientos para salvar al planeta y la Humanidad del cambio climático, hasta luchas de números y valores desmedrantes de economías, regímenes, sociedades, culturas, geografías y ejércitos.

Así parece que Gutiérrez (1999) se adelanta a la clave de las estrategias en torno a este escenario complejo al afirmar que “ver más y mejor el movimiento y la interdependencia es una posibilidad y una condición de sobrevivencia”, lo cual podría llevarse, mutatis mutandi, a un término más coloquial como: “el que no se monte en las TICs está raspa’o”. Desde hace más de dos décadas, un concepto integrador de tecnologías introducido por Mark Weiser (Weiser, 1993), se lanza hacia la ruptura del paradigma de las computadoras como un “electrodoméstico” más del hogar para llevarlas hacia la cobertura de necesidades de la cotidianidad a través de lo que llamó “Computación Ubicua”, desarrollando el concepto bajo la premisa de que el Mundo no es un desktop. Este concepto ha evolucionado hasta la futurista pero no ficticia ciencia del desarrollo de ciudades ubicuas o U-City como se le conoce en el argot tecnológico, en la cual, un país como Korea del Sur, hasta hace poco devastado por una guerra (otra vez la guerra) y hoy día en las puertas de otra guerra (y otra vez), lleva la punta de la lanza al desarrollar desde cero lo que será una COMPLETA U-City llamada New Songdo, en la cual todos los sistemas de información (residencial, médico, de negocios, gubernamental, entre otros) comparten datos y las computadoras forman parte de las casas, calles y edificios de oficinas. Obviamente más preparada como entidad para enfrentar las citadas crisis o guerras cibernéticas citadas por el ministro alemán, pero evidentemente vulnerable a la transculturación, si no la desaparición de la cultura tradicional, real, como la conocemos, para dar paso a la virtual.

En efecto, un simple experimento de observación realizado aquí mismo en Caracas, en un vagón del Metro en plena hora pico, permite concluir como la tecnología va tomando cada vez más espacios y, en apariencia, alejando a la gente de la gente: Cada quien en su Mundo, audífonos y abstracción total, telefonía, videojuegos, reproductores, cámaras digitales… Eventualmente un “chateo”, actividad de apariencia social, pero igualmente volcada a un mundo intangible.

Este dilema que parece convertir a la “computación ubicua” es una idea controversial pone sobre el tapete asuntos inherentes a la invasión de la privacidad ante una sociedad estrictamente vigilada. Un vestigio de esta “calamidad” está en boga con consecuencias insospechadas; se trata del caso Wikileaks, exactamente descrito once años antes por Gutiérrez (1999) cuando señala que el conocimiento complejo crecerá al compartir la información más riesgosa, fundamental y potencialmente desencadenantes de procesos irreversibles, “es socializar las posibilidades de la vida de los conjuntos más que defender derechos de autor hoy en obsolescencia por el puro paso de las tecnologías…” … Caracas está lejos, muy lejos del concepto U-City, se podría decir que está cada vez más lejos dada la enorme brecha que crece entre los países productores de tecnologías y los no-productores, pero aun así no escapará a los cambios que se avecinan: las ciudades con infraestructura de alta tecnología serán un banco de pruebas gigante para las nuevas tecnologías emergentes y cada ciudad en sí misma ejemplificará un modo de vida digital que vendrá a conocerse como “U-life”… Es allí adonde apuntaba la señora Merkel quien con sus declaraciones se anota en la construcción de la historia como “la lucha por la integración de los incompletos” (Gutiérrez, 1999).

  • Diario Últimas Noticias, edición digital, consultada el 7/12/2010 en www.ultimasnoticias.com.ve/Noticias/Alemania--Merkel-quiere-acelerar-sociedad-digital.aspx
  • Gutiérrez Gómez, Alfredo. UN DÍA ANTES DE LA COMPLEJIDAD. Publicado en la Revista Latinoamericana de Estudios Avanzados RELEA. Nro. 7. ISSN ·1316-0486 (1999) Caracas.
  • Weiser, Mark. THE WORLD IS NOT A DESKTOP. CÓDIGO CIVIL. Perspectives article for ACM Interactions (1993). Consultada El 5/12/2010 em http://www.ubiq.com/hypertext/weiser/ACMInteractions2.html.

martes, 30 de noviembre de 2010

Sigue en el Mundo la tendencia a incrementar la investigación científica marina... ¿y aquí?

Cada día que pasa y muere en este siglo XXI deja en la historia asombrosos descubrimientos muchos de los cuales se asocian con atenciones a problemáticas que afectan a la Humanidad y de ellos otro tanto relativos a la interacción entre los espacios oceánicos y los continentales.

Este comentario viene a colación, por una parte, a propósito de la Conferencia de COP16 organizado por las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Cancún, México este mismo 29 noviembre, a la cual, según declatraciones del ministro del Ambiente, Alejandro Hitcher, Venezuela buscará la aprobación de la propuesta con una estrategia integradora junto con los países que conforman la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP), la cual consistirá en la adopción de un segundo periodo de compromisos, con reducciones ambiciosas y domésticas a través de una Enmienda al del Protocolo de Kioto; en el marco de unas declaraciones que diera el Presidente de la República en las cuales destacó que los trastornos del clima como huracanes, sequías extremas, inviernos severos, el calentamiento global y la destrucción de la capa de ozono "son el resultado de los efectos devastadores del capitalismo, que por más de 200 años impera en el mundo".

Por otra parte, y en línea con los trastornos señalados por el Presidente, a propósito de las actividades que llevará a cabo España, relacionadas con la exploración oceánica y en el estudio del cambio climático a través de La Expedición de Circunnavegación Malaspina; un proyecto, dirigido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que arrancará el próximo 15 de diciembre con la salida de Cádiz del buque de investigación oceanográfica Hespérides (modelo de la misma cuna de nuestro "Punta Brava" BO-11 nacido en los astilleros de San Fernando) y el Sarmiento de Gamboa, a bordo de los cuales más de 400 científicos estudiarán durante 7 meses el impacto del cambio climático en el océano.

Según el investigador del CSIC y coordinador de Malaspina, Carlos Duarte, "Es un proyecto ambicioso, de dimensión global, que atiende a dos necesidades importantes: evaluar el impacto del cambio global sobre el océano y explorar ese ecosistema aún tan desconocido que es el océano profundo".

En este escenario escenario surge la interrogante sobre qué estamos haciendo en Venezuela por la investigación marina que nos permita poner nuestros recursos tecnológicos y nuestro talento científico al servicio de la innovación en investigación que nos permita, como Estado, plantear en cumbres del concierto de naciones, exponer nuestra posición con CONOCIMIENTO DE CAUSA...

martes, 9 de noviembre de 2010

Trondheim, una U-City escandinava

Preocupado por una posible inasistencia a mis clases programadas de doctorado, decidí "alinear" una estancia por asuntos de trabajo en Trondheim, Noruega, con el contenido de las materias que me encuentro cursando. Mejor no pudo quedar esta visita a Trondheim para la citada "alineación" con la materia de "Innovación y TICs" cuando me encuentro en la denominada capital tecnológica de Noruega, en una oportunidad que me acerca a lo que la tendencia va denominando una U-City.
En efecto, Trondheim se ha ido convirtiendo en un centro importante de aplicaciones tecnológicas para "facilitar" la vida de sus habitantes, llevado por una apuesta importante de inversión en estos rubros en gran parte debido al gran ingreso proveniente de la industria de explotación de hidrocarburos costa afuera.
El primer impacto tecnológico lo recibí en el aeropuerto de Vaernes: al llegar a la mesa de chequeo, un aparato biómetrico (una "capta-huellas") fue dispuesta para registrarme una vez confirmada mi identidad y a partir de ese momento todos los accesos a las diferentes secciones de inmigración, sala de espera y acceso al embarque fueron colocando mi dedo índice en el aparatito biométrico... La moneda de circulación es la Corona Noruega, pero en este caso la palabra "circulación" es un eufemismo que para la mayoría de los habitantes refiere verdaeramente al intercambio electrónico comercial. Practicamente el 99% de las transacciones se efectúan vía dinero plástico, pero como yo tuve dificultades para habilitar mi tarjeta de crédito a través de CADIVI, tuve que ingeniármelas para cambiar dinero, con la consecuente sorpresa de encontrame con que los billetes y las monedas que obtuve eran COMPLETAMENTE NUEVOS, lo cual me trajo otro problema de "vuelto" cuando compré una botella de agua mineral y en el abastico no tenían monedas para el cambio... Me sentí perdido en el tiempo (jeje).
El anfitrión de la empresa que nos esperó en Trondheim se encargó del pago del taxi, lo cual fue hecho con su tarjeta electrónica y firmado con su huella en un dispositivo inalámbrico de aspecto poco usual para nosotros... No parecía una cajita de botones como las usuales para pagar en las cajas de supermercado con tarjeta de débito pues tenía una especie de espejito que resultó ser el lector biométrico.
Más todavía: Al llegar al hotel la recepcionista me hizo colocar el dedo en el lector biométrico y me encontré con que ya estaba registrado en la base de datos con mi nombre, apellidos y número de pasaporte. Inmediatamente me dieron una tarjeta de formato similar a las tarjetas de crédito, con la cual pude acceder a las facilidades del hotel: El ascensor, el alumbrado del pasillo, la habitación, el TV, el teléfono, la Internet y hasta al baño... Y todo, absolutamente todo lo que yo iba haciando quedaba registrado en un Sistema de Información Geográfica (SIG) que permitía ver todo el recuento de mi recorrido en la ciudad... Y es que U-City viene de "Ubicuos", que viene del latín "Omnipresencia", o algo similar... U-City viene siendo algo así como "ciudad omnipresente" o, mejor adaptado a mi entender, "ciudad que sabe dónde estás en todo momento"... Una experiencia maravillosa de la cual hay mucho más que contar.

Jesús Jiménez

jueves, 1 de julio de 2010

El Ambiente Marino Caribeño Amenzado por el Derrame de Petróleo en el Golfo de México

La década de los 70 del siglo XX marcó la sensibilización internacional por el evidente deterioro del ambiente por causas antrópicas. En 1972 se celebró la Conferencia de Estocolmo, la cual pasaría a la historia como la primera conferencia internacional cuya temática fundamental fue el ambiente con el objetivo de sensibilizar a los líderes mundiales sobre la magnitud de los problemas ambientales y fomentar políticas necesarias para erradicarlos. Las Naciones Unidas celebran el día de la Tierra cada año en el equinoccio vernal (alrededor del 21 de marzo), pero una gran cantidad de países ha adoptado el 22 de abril para esa celebración debido a que en 1970, en Estados Unidos un senador y activista ambiental, Gaylord Nelson, promovió una manifestación para la creación de una agencia ambiental. En esta convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias y centenares de comunidades. La presión social tuvo sus logros y el gobierno de ese país creó la Environmental Protection Agency -EPA- (Agencia de Protección Ambiental) y una serie de leyes destinada a la protección del medio ambiente.

Irónicamente, ese mismo día de celebración del Día de la Tierra, exactamente cuarenta años más tarde, el mismo país promotor de tan significativa fecha, se hacía protagonista del inicio de un desastre ecológico de magnitudes extraordinarias y de consecuencias impredecibles para el ambiente marino. La plataforma de extracción de hidrocarburos costa afuera “Deep Horizon” de la British Petroleum (BP), ubicada en el Golfo de México a unas cuantas millas náuticas al sur de Luisiana, explotó dejando un saldo de once trabajadores fallecidos y una fisura de escape de crudo del pozo petrolero que operaba la plataforma, ubicado a poco más de un kilómetro de profundidad, de la cual manan aproximadamente 160 mil litros de petróleo diarios, un equivalente a mil barriles por día, que producen contaminación marítima con manchas grandes y aceitosas.


Mientras se escribe este artículo han pasado casi setenta días desde aquel desafortunado accidente, con lo cual la cantidad de crudo derramado se estima en más de 600.000 toneladas de crudo, afectando un área del Golfo de México de casi 2.000 km2, sin que autoridades, ni entendidos, ni organizaciones, ni responsables, ni ser humano, ni poder alguno haya podio contener la emanación, y la siniestra mancha negra sigue avanzando hacia las costas y hacia aguas internacionales, convirtiéndose en una amenaza que va más allá de la acción local para convertirse en un tema de debate por su connotación regional, específicamente caribeña.

Para ilustrar la magnitud de este desastre ambiental, en oportuno reseñar algunos otros derrames de petróleo en el mar que han sido catalogados como desastres ambientales y que han generado la creación de normativas internacionales cada vez más rigurosas y precautorias para con el ambiente marino:

  • 1.770.000 toneladas de crudo fueron vertidas en las aguas del Golfo Pérsico en 1991 durante la guerra del mismo nombre, afectando los ecosistemas de ese cuerpo de agua y de sus costas en Kuwait, Arabia Saudita e Iraq. La mayor marea negra jamás antes vista y más devastadora del ambiente lato sensum.
  • 467.000 toneladas de crudo fueron vertidas en el Golfo de México en 1979 por el buque “Ixtoc” de bandera mexicana, afectando sobremanera la península de Yucatán en México.
  • 121.000 toneladas de crudo se derramaron en las cercanías de las islas Sorlingas – Tornualles al sur de la Gran Bretaña por el tristemente famoso buque inglés-estadounidense “Torrey Canyon”, cuya magnitud para la época generó un revolución en cuanto a normativas para la construcción de buques tanqueros.
  • h 37.000 toneladas de crudo vertió la motonave “Exxon Valdez” de bandera estadounidense en 1989 en Alaska, generando gran alarma ante la afección a la fauna polar en las cercanías de Prince William Sound. Esta estadística arroja una comparación con el derrame en comento que permitiría cocluir que en el Golfo de México se viene produciendo el equivalente de un “Exxon Valdez” a la semana.
  • 20.000 toneladas derramó la motonave “Erika” de bandera japonesa en 1999 en el Golfo de Viscaya.

En Venezuela hemos sufrido derrames de petróleo con consecuencias dolorosas. El 27 de febrero de 1990, el buque tanque griego “Nissos Amorgos” liberó 4.000 toneladas de crudo al reconocer fondo en el canal de navegación del Lago de Maracaibo. Debido a las corrientes costeras y el viento, el petróleo se dispersó hacia el noroeste cubriendo 48 km de costas arenosas de ecosistemas hasta ese entonces ricos en sus cadenas tróficas. Han pasado veinte años desde ese fatídico derrame y las consecuencias no pueden simplemente ilustrarse con números, sumas de dinero o fallos judiciales en cortes internacionales; Desde Caimare Chico hasta Caño de Agua, las comunidades de pescadores y otras actividades sociales costeras ya no serán más las mismas, mientras la recuperación del status quo de las cadenas tróficas en 1990, tendrá que esperar hasta mediados de este siglo XXI, mientras la carga social indígena lucha por adaptarse a condiciones miserables acarreadas por este evento.

Las universidades, como centros de avanzada en educación ambiental, en base al principio de Globalidad del derecho ambiental y atendiendo a lo establecido en el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que destaca que el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales son patrimonio común e irrenunciable de la humanidad, así como el artículo 107 relativo a la educación ambiental, están en el deber de hacerse eco de esta eminente amenaza que ya ha alcanzado más de 1.800 km2 y continúa avanzando hacia la zona del este y va desde las costas de Luisiana hasta las costas de Alabama y de Misisipi; y hacia el sureste la mancha de crudo podría llegar a las costas del estado de Florida y a las costas noroccidentales de Cuba. Ante este escenario, Gordon Duguid, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, inició un diálogo con las autoridades cubanas, declarando posteriormente que se ha establecido un diálogo bilateral entre funcionarios de bajo rango, luego de que imágenes satelitales indicasen que el crudo ya entró a la corriente marina que podría llevarlo a Florida y luego, en pocos días, a Cuba.

Es en este escenario cuando el planteamiento del artículo 153 de la CRBV gana importancia ya que establece que la República promoverá y favorecerá la integración latinoamericana y caribeña, en aras de avanzar hacia la creación de una comunidad de naciones, defendiendo los intereses económicos, sociales, culturales, políticos y ambientales de la región; como de hecho se ha venido materializando en los acuerdos firmados entre ambas naciones para realizar en conjunto actividades de exploración y certificación de hidrocarburos, específicamente, los bloques N53, N54, N58 y N59 en aguas cubanas; evidenciándose su necesidad geopolítica, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios de derecho internacional, en el entendido de que los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional.

La explosión de la plataforma va más allá de ser una tragedia para las víctimas ya que, además, implica recordar los verdaderos riesgos de la exploración de hidrocarburos costa afuera, actividad que ha adquirido gran auge en Venezuela y que, por el modelo de desarrollo adoptado basado en la sustentabilidad, demanda una exhaustiva revisión de normas y procedimientos, y mayor preparación técnico-operativa, máxime cuando ya hemos visto cómo el pasado 14 de mayo de 2010, la plataforma “Aban Pearl” situada en aguas de la costa de Paria, en el estado oriental de Sucre, colapsó cuando apenas comenzaba sus faenas de extracción de gas, lo cual contribuyó a que el pozo que se operaba (Dragón 6) hubiese podido ser sellado con unos fluidos especiales y por otros sistemas de seguridad y que por lo tanto no se presentase ningún riesgo de contaminación ambiental. De allí el rol fundamental de la universidad en lo referente a la formación de profesionales en áreas de gerencia ambiental y de actividades costa afuera.

Jesús Jiménez
kikeve2001@gmail.com