viernes, 26 de junio de 2009

Idea para proyecto factible: Buque de Investigación Científica "Golfo de Cariaco"

Proyecto: Buque de investigación científica “Golfo de Cariaco”

La investigación científica marina en la Defensa Integral de la Nación

La investigación científica, como fuente de conocimiento del medio, es fundamental para la defensa integral de los espacios marítimos nacionales, entendida esta como “el conjunto de sistemas, métodos, medidas y acciones de defensa, en los ámbitos, económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar, cualesquiera sean su naturaleza e intensidad, que en forma activa formule, coordine y ejecute el Estado con la participación de las instituciones públicas y privadas...”[1]

Incidencia en el ámbito económico

Actividad portuaria en La Guaira

En lo económico, el tráfico marítimo tiene el rol principal, pues a través de éste se comercializa más del 90% de los productos derivados de la explotación de hidrocarburos, así como también se garantiza el ingreso al país de gran parte de los bienes de consumo importados, con lo cual, las rutas marítimas y los puertos, se comportan como las venas porta y aorta de la economía nacional. En este sentido la investigación científica se centra en garantizar la seguridad a la navegación a través de la edición de cartas náuticas, derroteros, servicios meteorológicos de avisos a los navegantes y sistemas de balizamiento.

A lo anteriormente expuesto se une la explotación de hidrocarburos costa afuera, para lo cual la investigación científica va desde la simple descriptiva de los fondos oceánicos hasta la especificidad geológica de los yacimientos. En toda esta gama, los buques de investigación constituyen los medios imprescindibles para cada fin.

Asociación con los ámbitos social y cultural

Plataforma de explotación offshore de Pdvsa

Embarcación pesquera de arrastre

Importancia en lo económico la tiene también la actividad pesquera, la cual da cabida a los ámbitos social y cultural. En este caso, las investigaciones científicas están relacionadas con la explotación racional de los recursos vivos y con el monitoreo del impacto de las actividades humanas en los ecosistemas. Ejemplos de aplicación científica en estos ámbitos pueden ilustrarse con el caso de la merma de caladeros de sardina en el oriente del país y el monitoreo de la recuperación de los ecosistemas marinos luego de la erradicación de la pesca de arrastre desde el 14 de marzo de 2009, según resolución publicada en la gaceta oficial 38.916 del 23 de abril de 2008.

Ámbito ambiental y Desarrollo Sustentable

El equilibrio de los sistemas es parte del ámbito ambiental, el cual es fundamental para el buen desenvolvimiento de todos los demás ámbitos; está señalado en el preámbulo de la constitución como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad, y su conservación es la base del Desarrollo Sustentable, el cual, según la Agenda 21, aprobada en la Cumbre Mundial de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, se entiende como “la congruencia que debe existir entre el crecimiento económico, la equidad social y la preservación del ambiente al satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades[2].

Derrame de hidrocarburos en el mar

Para ilustrar la aplicación científica en este ámbito se puede mencionar el estudio de corrientes marinas para el control de contaminación marina por derrame de hidrocarburos, por ejemplo el del tristemente célebre caso del buque “Nissos Amorgos” que liberó 25 mil barriles de petróleo en el Lago de Maracaibo en 1997, y del cual hoy día siguen los esfuerzos para mitigar sus consecuencias.

Ámbito político: Venezuela Azul

Distribución aproximada de zee's en el Caribe

Las ciencias marinas tienen gran incidencia en el ámbito político, máxime cuando el Proyecto Político Nacional involucra una estrategia de integración caribeña tal como está planteado en el Plan de Desarrollo Económico y Social “Simón Bolívar” (2007 – 2013). Tan solo la presencia de buques oceanográficos en el escenario marítimo es en sí un acto de soberanía, la ejecución de campañas oceanográficas constituye una siembra de precedentes y sus resultados son material valiosísimo para acometer tareas de delimitación fronteriza; en el caso de Venezuela la investigación científica marina cobra alto valor en el Golfo de Venezuela, en la Fachada Atlántica y en el arco de las Antillas Menores, por ser zonas donde aun está pendiente la delimitación fronteriza con algunas naciones. En este orden de ideas, cabe afirmar que toda mesa diplomática de negociación limítrofe debe estar asesorada por gente de ciencia, dotada de datos fidedignos y alta calidad que, en el mar, sólo pueden ser tomados mediante el empleo de buques de investigación científica. La calidad y cantidad de tales datos, más la aplicación de rigurosos análisis científicos, proveerá a los negociadores el conocimiento necesario para tomar decisiones en torno a lo que se puede o no se puede negociar.

Un aspecto particular del Diferendo Colombo-Venezolano lo encontramos al examinar las acciones de corte científica que lleva a cabo Colombia en el espacio marítimo aledaño a la península de La Guajira. El buque hidrográfico ARC “Quindío” (BH-153) y los buques oceanográficos ARC “Providencia” (BO-155) y ARC “Malpelo” (BO-156), han efectuado un levantamiento hidrográfico sistemático desde Punta Gallinas hasta Punta Espada, cuya base de datos viene siendo continuamente alimentada desde hace más de dos décadas.

Carta náutica del Golfo de Venezuela

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La dimensión espacial del mar de la República Bolivariana de Venezuela

Yate hidro-oceanográfico de FLASA "Hno. Ginés"

Buque Oceanográfico "Guaquerí II" del IOV

El espacio marítimo venezolano se estima en más de 585 mil kilómetros cuadrados, para cuyo conocimiento científico por parte del Estado se cuenta con la flota de la Armada, específicamente el Buque Oceanográfico ARBV “Punta Brava” (BO-11) y las lanchas hidrográficas ARBV “Gabriela” (LH-11) y ARBV “Lely” (LH-12); así como con el Buque Oceanográfico “Guaiquerí II” del Instituto Oceanográfico de Venezuela (IOV), con el Yate Hidro-oceanográfico “Hno. Ginés” de la Fundación La Salle, y con el Aviso Hidrográfico “El Bergantín” del Instituto para la Conservación del Lagos de Maracaibo (ICLAM). De todas estas plataformas, sólo dos (el “Punta Brava” y el “Guaiquerí II”) cuentan con el porte necesario para emprender campañas oceanográficas más allá de la zona contigua, i.e. más allá de las 24 millas náuticas medidas desde la costa.

Buque de exploración de gas costa afuera

La principal consecuencia de esta limitación en cantidad de buques y en adecuabilidad de los mismos, se refleja en la emergente necesidad del Estado de “importar tecnología” para las actividades de exploración apara fines específicos, verbigratia los proyectos offshore de Pdvsa. La segunda consecuencia (pero no menos impactante) es la carencia de datos para atender las necesidades de conocimiento que permitan apoyar la toma de decisiones en torno a delimitación marítimo fronteriza, a la extensión de la zona económica exclusiva más allá de la milla 201 en la Fachada Atlántica y a la ordenación de los placeres de pesca para su explotación racional, entre otras.

Carta Náutica Costa general de Venezuela y escenario Caribe

Para ilustrar esta situación vale decir que a 19 años de la incorporación del BO-11 a la Armada Nacional, la cobertura efectiva de sus campañas se circunscribe a cinco trabajos de relevancia: 1) Proyecto Venfois (estudio para el sembrado del cable submarino de fibra óptica de la Cantv); 2) Levantamiento Hidro-Oceanográfico de la zona de seguridad de la isla La Orchila; 3) Las capañas oceanográficas mancomunadas con Pdvsa en la Fachada Atlántica para el levantamiento de seis transectas; 4) Levantamiento Hidro-Oceanográfico de Isla de Aves; 5) Batimetría multihaz de las zonas aledañas al archipiélago Los Monjes; así como algunas campañas menores para búsqueda y salvamento, como el caso del avión Mirage de la Fuerza Aérea siniestrado al oeste de la isla de Margarita en 1993. La cobertura alcanzada por este buque en ese tiempo, es aproximadamente 40 mil kilómetros cuadrados, lo cual equivale, grosso modo, a poco menos del 7% de la totalidad del espacio marítimo.

Incorporación de buques a las faenas científicas en el mar

Buque Oceanográfico ARBV "Punta Brava" (BO-11)

Aun cuando una reflexión simplista conlleve a tomar en consideración que al BO-11, siendo un buque de investigación científica de más de 1200 toneladas de desplazamiento, dotado de tecnología adecuada a las necesidades del país en su ámbito de acción, le tomó 19 años para levantar el 7% del espacio marítimo nacional; no cabe duda de que un incremento de la flota científica nacional es menester para consolidar, a mediano plazo, una posición vanguardista en lo referente al conocimiento del 100% de ese espacio marítimo, con miras hacia las fachadas Caribe y Atlántica como fuentes alternativas futuras de riquezas como sustento de vida de los venezolanos; comulgando con el desarrollo sustentable y la defensa integral de la nación.

A esta idea se une la aceleración en la evolución de la tecnología de sistemas, equipos y sensores hidro-oceanográficos, los cuales cada día arrojan mejores prestaciones en cuanto a rendimiento, ayudados por las tecnologías de la información y comunicaciones (TICs), ocupando menos espacios físicos en los buques que las albergan. Analizando cada argumento planteado, se puede concluir que el escenario actual en cuanto al desarrollo sustentable de los espacios acuáticos venezolanos, comprende una compleja interacción de oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades, que hace propicia la propuesta de fomentar el desarrollo de este ámbito científico en cuanto a medios (buques) y recursos humanos (científicos).

Propuesta: El Buque Oceanográfico “Golfo de Cariaco”

Prospecto BO "Golfo de Cariaco"

Con 90 metros de eslora y 3800 toneladas de desplazamiento, el prospecto Buque Oceanográfico “Golfo de Cariaco”, posee entre sus bondades la impecabilidad de su ingeniería en cuanto a maquinaría, equipamiento y estructura, con lo cual se garantiza el performance necesario para llevar a cabo campañas ocanográficas con autonomía de más de 10 mil millas náuticas. Su configuración está acorde con toda la normativa de la Organización Marítima Internacional (OMI) con lo cual queda certificado para operar resguardando la seguridad física de la nave, la de la navegación y la de la vida humana en la mar. Su arquitectura naval como buque de investigación presenta todos los espacios necesarios para el desarrollo de actividades especializadas tales como laboratorios físico, químico, biológico y geológico; apuntalados por equipamiento hidro-oceanográfico de última generación, asociado a la más prestigiosas firmas dadas a la transferencia tecnológica, con lo cual sus capacidades innovadoras en este campo le permiten captar imágenes del fondo del mar y después procesarlas de manera tridimensional, lo que hace posible el análisis, en detalle, de objetos en el fondo y de toda la geología submarina.

Se unen a estas capacidades los dispositivos para recolección de muestras de agua, arena y lama del fondo del mar, así como el sistema de posicionamiento dinámico capaz de mantener la posición del buque en condiciones meteoceánicas desfavorables.

Otro aspecto importante es posibilidad de albergar más de 100 personas a bordo además de la tripulación, con lo cual se constituye en una oportunidad para destinar su empleo a actividades académicas en el área de las ciencias del mar, es decir, un buque escuela oceanográfico, multiplicador de conocimientos garantes de la independencia tecnológica.

El BO “Golfo de Cariaco” se erige como un proyecto factible que vendría a atender una aspiración de la comunidad científica marina representada por la Comisión Nacional de Oceanología (CNO), a través de la cual se efectuaría el enlace con el Consejo Nacional de los Espacios Acuáticos para el desarrollo del Plan Nacional de Oceanografía, parte del Plan Nacional de Desarrollo de los Espacios Acuáticos, instrumentos garantes de los fines anteriormente planteados.

Jesús E. Jiménez Muñoz

7.957.306

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[1] Ley Orgánica de Seguridad de la Nación. Gaceta Oficial N° 37.594 de fecha 18 de diciembre de 2002

[2] Bruntland, G. (1987). “Our Common Future – Report of the World Commission on Environment and Development”. Asamblea General de las Naciones Unidas. Oslo, Noruega.

jueves, 11 de junio de 2009

Razones para fomentar la investigación científica en el espacio marítimo de la República Bolivariana de Venezuela
Reflexión de un Hidrógrafo Venezolano

Con el presente ensayo se pretende establecer una base de discusión sobre los antecedentes que fundamentarían cada esfuerzo para fomentar la investigación científica en el espacio marítimo venezolano, antecedentes que dan cabida a más de una decena de razones en este sentido, pero que a su vez parten todas de una única razón matriz que por sí misma justifica el fomento del conocimiento científico de cada mililitro de agua que ocupa el espacio marítimo venezolano: ¡su inmensidad!
Una actividad efectuada en la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Armada a mediados de 2002, en base a un experimento gráfico con un escenario aproximado de las fronteras marítimas y de la línea de costa, el cual consistió en introducir estos datos conjuntamente con la cartografía náutica existente para ese momento en un sistema de información geográfica (SIG) diseñado en ambiente Unix con una aplicación propia de Arc-Info, permitió ESTIMAR que la superficie ocupada por la Zona Económica Exclusiva (ZEE) en las siguientes dimensiones:
a. Golfo de VENEZUELA = 16.336,575 Km2.
b. Mar Caribe = 423.579,877 Km2.
c. Océano Atlántico = 76.811,231 Km2.
d. Zona en Reclamación = 65.577,725 Km2.
e. Sumatorias de estas medidas (ZEE) = 585.305,408 Km2.

Y la superficie aproximada del Mar Territorial (MT), que las siguientes:
a. Costa continental excluyendo la Zona en reclamación = 51.264,285 Km2
b. Costa continental de la Zona en reclamación = 5.500,090 Km2
c. Sumatoria de estas medidas (MT) = 56.764,375 Km2

Ahora bien, ese numerito (> 585 mil kilómetros cuadrados), se equipara al 60% del territorio continental, del emergido, del (hasta ahora) “tangible”; con lo cual, su “explotación razonable”, podría representar un medio para atender las necesidades de 30 millones de habitantes hoy, 60 mañana, 120 pasado mañana...
El entrecomillado de “explotación razonable” abre paso para presentar el artículo 128 de nuestra Carta Magna, en el cual se establece que el Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas,
poblacionales, sociales, culturales, económicas, políticas, de acuerdo con las premisas del “desarrollo sustentable”, con lo cual, se abre otro paso más para presentar el origen del término entrecomillado (desarrollo sustentable), el cual fue acuñado por la Comisión Bruntland y en la Agenda 21, aprobada en la Cumbre Mundial de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, entendido como:
La congruencia que debe existir entre el crecimiento económico, la equidad social y la preservación del ambiente al satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. (Bruntland en Briceño, 2006, pág. 43)1.
Así, cada actividad que se realice en este espacio, tiene una orientación prospectiva suprema que es garantizar la supervivencia del gentilicio venezolano, con lo cual, cada actividad señalada debe estar precedida de un conocimiento fundamentado que permita prever amenazas al objetivo estratégico planteado. En un primer grado, ese conocimiento fundamentado no es más que el resultado del desarrollo de la investigación científica como medio verdadero de liberación... Su justificación (¡irónicamente ya justificada!), se plantea en las siguientes bases de discusión:

- Contraparte en la adquisición y procesamiento de datos hidro-oceanográficos en zonas susceptibles de demarcación limítrofe:
o Golfo de Venezuela.
o Antillas Menores.
o Delta Amacuro

- Impacto de la eliminación de la pesca de arrastre y promulgación de cartas de placeres de pesca.
- Línea Base Ambiental para seguimiento de actividades antrópicas.
- Rutas de ductos, vías y/o cables submarinos.
- Exploración (¿y explotación?) offshore de hidrocarburos.
- Exploración de riquezas alternas.
- Oportunidades de desarrollo sustentable offshore (¿islas artificiales?).
- Proyección de la plataforma continental con miras a extender la ZEE en el Atlántico, más allá de la milla 201.
- Parangón científico en el marco del cambio climático global.
- Impacto y prospección de fenómenos naturales como tsunamis y otras amenazas costeras (caso: volcán Kick’em Jenny).
- Empleo óptimo del Poder Marítimo.
- Exploración arqueológica.
- Configuración geomorfológica de la línea de costa.
- Medios para la integración caribeña.
- Aporte y participación en l Tratado Antártico.

Estas son algunas de las razones que justifican el fomento de la investigación científica en el espacio marítimo venezolano, cada una de las cuales se convierte en un tema susceptible de ser desarrollados en foros especializados, con una auténtica participación abierta de la sociedad.

Jesús Jiménez Muñoz
Capitán de Fragata
11 de junio de 2009